Desde hace muchos siglos atrás el ser humano a abusado de las especies animales sin compasión, obviamente por el egoísmo inherente al ser humano, masacrando, violando, torturando entre otras para satisfacer sus necesidades no tan básicas, sus necesidades hedonistas, narcisistas y progresistas.
Se presume que mientras más civilizada es la sociedad, más consciente seria de la protección del ser animal, pero la realidad es que la gran mayoría de la población mundial vive una vida únicamente racional. Esta propende el bienestar del ser humano apoyado en el progreso desde el comercio y el consumo.
Vemos las grandes masacres y exterminios de las especies como algo muy “natural” lo vemos en la televisión, en los afiches de la calle cuando vemos las propagandas de frisby o Mac donald´s, como el ser humano tan racional se sume en su aberrante gula al devorar sin compasión grandes cantidades de estas especies, todos llevan dentro de si el Homero Simpson que siempre vive hambriento de más y más, o si no demos un paseo típico de domingo por los centros comerciales de nuestras ciudades. Detrás de este final hay algo mucho peor, como los animales viven su fugaz vida en campos de concentración, hacinamientos de excremento, hedor pútrido, gallinas, y cerdos muertos.
Es la versión nazi del mundo animal, animales enfermos conviviendo en un lugar extremo, apenas y medio pueden respirar, pues que más da después de vivir en semejante sufrimiento continuo, lo mejor es morir. Eso que solo hablando de gallinas y otras especies que el ser humano consume.
Ahora bien, luego de esta pequeña introducción, entramos al tema que compete, y es el sufrimiento del animal de carga, durante muchos siglos el burro, el caballo, la yegua y el asno han servido al ser humano como medio de transporte de carga pesada, con la diferencia en que algunas sociedades han sabido balancear hasta que punto se puede y no llegar al abuso.
pero caso contrario es hoy en día en pleno siglo XXI, contrastando con los flamantes automóviles que se pasean por la ciudad de Pereira, por el “orgullo” pereirano en lo que se convirtió en Mega bus, vemos el paso casi rítmico pero innegablemente cansado de unos cascos que retumban el asfalto, como varias gotas de sudor e incalculables litros de orina bañan la vía en pleno medio día en la cotidianidad de la calle 13 con 9 y que dan ese aroma peculiar, las moscas que atormentan el cuerpo deteriorado y muerto en vida de ese ser. En su mirada se alcanza a ver la tristeza y el dolor.
Alguien se preguntara como podemos dar esas categorizaciones exclusivamente humana a un animal, pero es que el animal no es una “cosa” es un ser vivo que también siente dolor y cansancio, que siente sed y hambre, puesto que esto es una reacción natural de los seres vivos.
La rabia y la indignación no se hacen esperar y de inmediato se apoderan de mi ser y por eso odio la sociedad, los odio por su gigantesca indiferencia, por su maldita ambición de poder y vanidad, por el abuso continuo, por la ignorancia en la que se han sumido, por que el pobre dueño de la carretilla es analfabeta y al rico poco le importa lo que suceda; la ciudad vive entorno a una cotidianidad sin sentido, el ser humano vive una vida sin sentido, son autómatas viven, trabajan, esclavizan, acumulan dinero, se emborrachan, fornican, se reproducen, adquieren toda cuanta clase de posesiones materiales les pueda brindar el bolsillo, se mueren y nada se llevan, y cuando mueren ni siquiera saben para que y en función de que hicieron… una vida sin sentido.
Durante todo este tiempo siempre me he preguntado por que el ser humano es tan desnaturalizado, en cuanto a lo referente a otras especies, por que en vez de hacer el papel de hermano mayor y cuidar a sus hermanos menores (animales y plantas) por que siempre quiere obtener ventaja, por su relación de poder se aprovecha y arrasa.
La discusión viene desde esta afirmación: las sociedades nativas o indígenas han sido más sabias e inteligentes por que han podido articular la vida y la subsistencia respetando el equilibrio de la tierra desde su cosmovisión animista.
Si el ser humano viviese una vida animista, entorno a una construcción de mundo en armonía con las demás especies que viven bajo su poder, respetando al otro desde una mirada de alteridad con todos los seres, pues creo que no estaríamos tan mal como estamos actualmente, y me arriesgo a afirmar, que civilización que halla existido en el mundo más atrasada e ignorante es: la nuestra.
La experiencia hacia la obra nace desde el mismo dolor que me causa el solo observar estos seres animales, allí acarreando toneladas de peso que los a llevado a caer, fracturados, enfermos y casi sin pelaje o prácticamente en carne viva, desnutridos y maltratados, definitivamente…
sin voz ni voto.


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